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lunes, 15 de abril de 2013

Publicidad comercial: de la actividad “sin fines de lucro” al trampolín político





Toda forma de comunicación que busca de forma directa o indirecta conseguir una actitud favorable del consumidor hacia un producto o servicio es entendida como publicidad. En el caso de nuestro país, la publicidad comercial, forma de comunicación que se difunde a través de medios masivos, cuyo fin es crear, modificar y/o reforzar conocimientos, deseos, creencias y actitudes en los consumidores hacia productos y servicios, ha evolucionado notoriamente en los últimos años.

Como sabemos, las instituciones educativas en nuestro país tienen exoneraciones tributarias que, teóricamente, deberían revertir en la mejora de la infraestructura, las condiciones y la calidad de la educación de sus alumnos.  Cierto es también que la educación se ha convertido en un “negocio muy rentable.

En los últimos tiempos nos hemos visto inundados por una infinidad de universidades a nivel nacional  que ya superan las cien y que en su mayoría son privadas.  En esta oportunidad no vamos a profundizar en la calidad de la educación que en algunas de ellas se imparte pero estoy segura que muchos tienen más que claro, cuales son las universidades que ofrecen un futuro profesional real y concreto.

Dentro de esta realidad hay propietarios de instituciones educativas que hacen uso de la publicidad que las promueve para, “de taquito” catapultarse como figuras políticas o mantener la presencia que ya tienen en este ámbito. 

Aquí hay dos ejemplos más que claros y conocidos.  El de la Universidad César Vallejo y el de la Universidad Privada Telesup







En el primer caso, la participación es abierta, explícita y evidente y esto se replica además en avisos de prensa y revista, vallas publicitarias, etc. En el segundo caso si bien es cierto, la aparición es mucho más sutil, la presencia mediática y política reciente hace que esa aparición de un segundo no pase desapercibida.  

Hacer mayores comentarios sobre estos personaje políticos no es el objetivo de este post.  En este caso solo me queda una reflexión final:  Si tan solo la calidad de esos políticos fuera directamente proporcional a la calidad de la educación que en sus organizaciones se imparte…